Colores -Prólogo-
Les dejo el día de hoy, con la introducción a la historia "Colores"; es algo corto (comparado con un capítulo), y bueno, apenas retomo esto así de en serio. Aquí se los dejo:
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COLORES
Daniel Dreamer no era un chico normal, o al menos, eso era lo que él decía. Siendo hijo de un empresario tan reconocido y de una diseñadora de modas tan famosa, él no era un chico común y corriente. Había crecido en un ambiente lleno de lujos, tenía todo lo que quería y hacía lo que le venía en gana. Sus padres, ocupados por sus respectivos trabajos, lo dejaban en casa sólo.
Estaba acostumbrado a que todo lo que quisiera lo tuviera, a que todo el mundo lo mirara y a que, simplemente, cada capricho le fuera concedido. Estudiaba en el "Silver College", el más prestigiado colegio del lugar. Era el típico niño rico y famoso porque sus padres lo eran. Y como era tanta la atención que tenía por parte de quienes lo rodeaban, que a veces podía llegar a ser algo molesto.
Él no era malo, le gustaba la comodidad y alardeaba de logros que, como pueden imaginarse, el no había realizado jamás. Su actitud hacia las personas dependía mucho de cómo se vieran o incluso de qué clase eran, o al menos así era hasta que, como suele suceder, un incidente logró que empezara a actuar y ver las cosas de otra manera.
Mucio Vandral era afortunado, y no había nada en el mundo que le pudiera demostrar lo contrario, eso es lo que él solía decir. Había logrado conseguir una beca para entrar al tan famoso "Silver College", y eso le entusiasmaba demasiado. Se sentía orgulloso, ‘cualquiera lo estuviera' se decía a sí mismo, no dejaría de luchar por salir adelante. Su padre trabajaba en una empresa grande, solía enfrascarse en su trabajo y a veces no se veían.
Su vida era así de solitaria desde que, en un desafortunado accidente, su madre murió. No sociabilizaba mucho, llegaba a su casa únicamente a dormir, y es que, prefería estar lejos de aquél lugar, deseaba conocer el mundo, le gustaba estar de un lado a otro y, no le gustaba estar tanto tiempo en aquella casa tan oscura y vacía.
Él sabía que su padre le quería, que por eso trabajaba tan arduamente, que esa era la razón por la que apenas y se veían; a Mucio le alegraba ir al Silver College, ayudaría a su padre, manteniéndose un rato apartado esforzándose para que, al final su padre, pudiera descansar como se lo merecía.
Mucio era solitario y no le gustaba andar con nadie, decía ser autosuficiente y que no necesitaba de nadie; pero, aunque no lo dijera, tenía miedo. Sí, tenía miedo a lo que vendría, porque el lugar a donde él estaría era un mundo diferente para él, porque a pesar de todo no conocía a nadie, pero a pesar de esto estaba decidido a seguir adelante.
Pero a veces el destino es cruel y otras veces, como en ésta ocasión, nos hecha una mano y nos ayuda a ver aquellas cosas, que tal vez por las circunstancias de la vida, no hemos querido (o no hemos podido) ver.
Es así, como comienza ésta historia, que no es más que un relato, de cómo los cambios suelen suceder, sin que uno lo espere.
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En el próximo post, subiré el primer capítulo, ahora ando en periodo de exámenes, pero eso no implica que no esté escribiendo... No me gusta (o mejor dicho, no estoy acostumbrada a) actualizar seguido, así que quedan avisados.
Es una historia corta, la primera que escribo "completa" (bueno, en la computadora). Bien, nos vemos después.
.:·Little_Angel·:.
PD. ¿dejan comentario? (sí, desde tomatazos y zapatazos hasta... no sé... la imaginación no tiene límites, o tal vez, el límite es la imaginación).